No era la primera vez que
desembarcaba en el Aeropuerto de Delhi, en algunos años atrás lo hacia frecuentemente
por motivos de trabajo. Sin embargo cada vez que se abrían aquellas puertas que
daban paso al exterior alucinaba como el primer día que pisé aquel mundo
increíble.
Ahí otra vez estaba yo tirando de mi
maleta y enfrente a mi un larguísimo pasillo franqueado por una marea de
cuerpos, de telas de colores, de cabezas , de brazos saludando y sujetando
carteles con nombres, de bocas sonriendo con dientes blanquísimos, y todos,
todos, tenía yo la impresión que me miraban y esperaban por mi, que querían que
yo fuera la dueña del nombre de sus
carteles.
India es un baño de multitudes,
donde el concepto de espacio vacío no existe.
El taxi que me llevó hasta el hotel Nirulas en
la Connaught Place olía a sueño. A ropa vieja enrollada. A toallas húmedas. A
sobaco. Después de todo, supongo que era la casa del taxista. Donde vivía. El
único sitio que tenía para almacenar sus cosas y sus olores.
Los asientos habían sido asesinados.
Destripados. Una franja de gomaespuma amarilla sucia sobresalía y temblaba en
el respaldo como un gran hígado con ictericia.
El conductor tenía un aire de
vigilancia constante. Tenía la nariz aguileña y llevaba bigotito. Era tan bajo
que miraba la calle a través del volante. A los coches que se cruzaban con nuestro
taxi debía de parecerles que llevaba pasajeros, pero no conductor, y quizás
hasta pensaran que era un taxi solitario y a la deriva porque mi talla no pasa
tampoco de hobbit.
Conducía deprisa, de manera
agresiva, se metía como una flecha en cualquier espacio libre y obligaba a los
demás coches a salirse de su carril. Aceleraba en los pasos de cebra , se
saltaba los semáforos y pitaba como un poseído.
Un Taxista Indio pita un promedio de
780 veces por segundo. ¿Por que? Aquí la respuesta: pita para informar que va
pasando, pita para que el de al lado se mueva, pita para que el peatón corra
raudo y veloz y no termine atropellado como un sapo en la mitad de la calle,
pita porque una paloma iba volando sobre su taxi , pita porque no tiene nada
mejor que hacer, pita porque no había pitado en 32 milésimas de segundo..
Las
ventanillas iban abiertas. Mi pelo todo levantado y mi boca con gusto salado de
la brisa contaminada que pasaba a toda velocidad .
Oiga- Podría ir con mas cuidado? Le dije
con tono molesto.
Yes maamm , pero de aquí a unos
minutos comienza la hora de los grandes tapones y hay que evitarlos.
Ya, pero prefiero llegar tarde que
no llegar nunca y que por fin usted consiga romper la pierna a algún ciclista.
Ellos se meten por todos lados y no
me da tiempo a verlos.
– ¿Por qué no se pone una
almohada, o un cojín, o algo así? - Vería mejor.
¿Por qué no se mete en sus asuntos, señora?
Me dijo entre dientes.
Oiga, que Le he oído!
Yo opino lo que quiero. Estoy en India. Un
País libre, le digo conteniendo la risa.
Y
esto es incuestionable señora. Me contestó el taxista solemne.
Y volvió a pitar porque no había pitado en
las últimas 32 milésimas de segundo.



.jpg)
