he recibido de la vida un destino
benévolo, más allá de mi merito
He visto, al principio con asombro, como
el egoísmo ensombrece el alma
como el dolor enturbia los caminos y como
sin sueños la vida es absurda
En la tarea de la vida, mi meta fue entretener y escuchar, contar y
cantar,
unir y dejar pasar, y dejarme ir en el
río que nunca detiene su andar,
en el silencioso río cuya dimensión llena toda mi
conciencia
En definitiva no tiene tanta importancia
la vida individual de una veterana viajera
que se volvió haragana, soñadora y poco seria...

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